Fecha: 07 de Septiembre de 2022
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Nos hemos ido a dar una vuelta porque, en lo que respecta a la separación y reciclaje de los residuos, cada país tiene sus propias reglas. Hemos descubierto, por ejemplo, que Alemania es el país que más recicla del mundo: se reciclan alrededor de un 56 % de los residuos. Es un gran ejemplo. Pero en esta sección, te queremos contar algunas de las curiosidades que nos han dejado boquiabiertos.
En Japón, cada persona es responsable de la separación de sus residuos. Antes de desecharlos, hay que lavar todos los envases, doblar los cartones para que ocupen poco espacio, quitar las etiquetas y, encima de los residuos, deben aparecer los datos de la persona que los tira. De esta forma, los residuos pasan a ser rastreables y así las personas se comprometen a desecharlos de una manera correcta. En otros países hay procedimientos similares, pero nos ha impactado especialmente lo que sucede en el pueblo de Kamikatsu: los residuos se separan en 34 categorías distintas para garantizar que casi todos los materiales se reciclan. ¿El objetivo? Convertirse en una ciudad sin residuos.
Algo sucede en Nueva York desde 1982: los distribuidores de bebidas imponen una comisión de 5 centavos por cada lata vendida. Si esta se devuelve vacía a la tienda, el consumidor recibe 5 centavos. El comerciante, a su vez, puede devolverla al distribuidor y cobrar 3,5 centavos. Y no queda ahí la cosa: hay toda una caza de latas abandonadas que, si se devuelven a la empresa de eliminación de residuos, valen 5 centavos cada una. Esta iniciativa, que nació para fomentar el reciclaje, ayuda a sobrevivir a entre 4000 y 8000 personas.
Todo lo que no se pueda reciclar acaba incinerado en este país. Pero, a diferencia de otros países, Suecia ha transformado este «problema» en un recurso que aumenta el PIB. Este país está equipado con 34 plantas de conversión de residuos en energía que suministran la electricidad necesaria para 680 000 hogares.
Hablamos de la Amager Bakke, inaugurada en 2017 en Copenhague. Se trata de una planta de última generación para convertir residuos en energía que cuenta con una avanzada tecnología capaz de generar la máxima energía y calor a partir de residuos. Sin embargo, el proyecto es mucho más ambicioso que todo eso: el incinerador también está diseñado para que sea un punto de encuentro para los ciudadanos de Copenhague, con pistas de esquí artificiales y un muro de casi 90 metros para hacer escalada. Amager Bakke ha recibido premios por su eficiencia energética, por el tratamiento de residuos, por su compromiso medioambiental, por su calidad visual y por la acogida que ha recibido por parte de la comunidad.
En 2018, en las ciudades de Zwolle y Giethoorn, se construyó un carril bici utilizando única y exclusivamente plástico reciclado. ¿Qué es más sostenible que utilizar materiales reciclados para construir estructuras que fomenten una movilidad sostenible?