FAROS: Con menos horas de luz en la estación invernal, la conducción nocturna podría resultar peligrosa si no se cuidan aspectos técnicos del coche como pueden ser los faros. Llevarlos bien regulados para no molestar a otros usuarios es clave y hay que recordar que llevar un faro fundido conlleva una sanción.
FRENOS: Llevar unos frenos en mal estado es la segunda causa de accidente por motivos mecánicos entre los automovilistas españoles. En este sentido, habría que comprobar el estado de discos y pastillas de freno, el estado del líquido de frenos, los latiguillos o el repartidor de frenada.
NEUMÁTICOS: En una revisión del coche de cara al invierno no puede faltar un control total de los neumáticos de manera que se revise el dibujo, la uniformidad del desgaste y la presión. Según el fabricante de neumáticos Continental, solo un tercio de los conductores conoce la profundidad del dibujo de los neumáticos de su vehículo que debería ser como mínimo de 1,6 milímetros.
PUESTA A PUNTO DEL MOTOR: El invierno es la época del año en el que más se van a poner a prueba todas las partes mecánicas de un automóvil. Y por ello es absolutamente recomendable ponerlo a punto, sobre todo si tiene más de diez años sobre sus espaldas. Hablamos de piezas como bujías, inyectores, filtros, niveles, cambios de aceite y líquidos...


