Fecha: 25 de Noviembre de 2015
La apuesta por el equilibrio entre economía y medio ambiente.
Vivimos en una sociedad de “alto consumo” donde cada vez se demandan más productos y servicios y, además, de forma inmediata. Esto supone que el crecimiento económico sea sinónimo de producción en masa para un consumo en masa.
Para no perder el ritmo, las empresas se ven en la necesidad de una producción rápida que no siempre es la más adecuada desde el punto de vista medioambiental. La pregunta es si se puede mantener y durante cuánto tiempo este sistema económico y, sobre todo, si seguirá y hasta cuando aumentando.
Necesariamente hay que entrar en una seria reflexión sobre las consecuencias de nuestro ritmo de vida pues por ello se consumen muchos recursos naturales y se generan numerosos residuos. Es necesario, por tanto, alimentar la conciencia crítica de las personas no solo desde un punto de vista ecologista sino para salvaguardar nuestro propio bienestar y el de las generaciones futuras.
La respuesta es dura pues habría que modificar toda nuestra forma de entender y organizar la vida y la sociedad. No obstante se pueden promover otros modelos de producción y consumo.
Además es importante que el cambio en los comportamientos en la producción de bienes y servicios cale en todo el sistema puesto que no solo las grandes industrias pueden mejorar sus procesos y consumos, todas las empresas por muy pequeñas que sean pueden producir de forma ecológica aplicando, a veces, incluso soluciones sencillas.
Tres son los elementos a tener en cuenta:
· La compra de materiales y el consumo de recursos.
· El proceso de transformación de los productos y servicios.
· La venta o prestación de los servicios.
En el momento de la compra de materiales y el consumo de recursos, la empresa debe tener en cuenta la procedencia de las materias primas, su composición, su envase, su procedimiento de llegada, etc.… para optar por productos y sistemas de compra que sean lo menos perjudiciales para el medio ambiente.
En el proceso de consumo interno para la producción, la empresa debe optimizar la utilización de energía, agua y materias primas de forma eficiente, aplicar las técnicas y tecnologías más adecuadas en el proceso de transformación y generar los productos y servicios para que el resultado final sea satisfactorio para el cliente al mismo tiempo que se ha mimado en todo el proceso el menor impacto posible en el medio ambiente.
Por último, en la venta y entrega de los productos así como en la prestación de los servicios es importante adoptar medidas en el proceso publicitario, en el transporte, en el embalaje y en todas las actividades postventa como mantenimiento, atención al cliente, etc.…
Si en cada una de las tres fases se busca el equilibrio económico y ecológico se estará cambiando el sistema y se conseguirá progresivamente minorar el deterioro medioambiental.
Recuerda que la forma de producir mejor es cosa tuya no solo de las grandes empresas.
Cuida el impacto de tu actividad y tu empresa será prospera, sin duda.